MEMORIAS DE AQUEL 13 DE ABRIL
Han pasado ya seis años de aquel fatídico mes de abril de 2002, donde la oposición Venezolana al Gobierno legítimamente constituido del Presidente Hugo Chávez, decidieron realizar una mega marcha por las calles de la ciudad capital y que luego deliberadamente desviaron hasta el centro de Caracas, teniendo como resultado el lamentable saldo que la historia hoy en día nos cuenta. Descaradamente Carlos Ortega, Carlos Fernández, Luis Fernández, Antonio Ledesma, Pedro Carmona, entre otros malignos actores de la política capitalista Nacional, llevaron a un mar de gente, disociada psicóticamente hasta puente Yaguno, donde eran esperados por presuntos francotiradores que disparaban y caían Venezolanos heridos de muerte, desencadenando una masacre y una crisis que se expandiría por toda la Región capital, y gran parte del territorio Venezolano.
Fue así como en defensa de la libertad llegaron los llamados “pistoleros de puente yaguno”, que desde dicho puente resistían los ataques armados que les realizaban la policía Metropolitana con sus vehículos blindados y armas largas y cortas; el caos y la confusión se adueñaron del país, y recuerdo imágenes como las de un pueblo noble en las calles en defensa de su líder; Guardias Nacionales disparando a mansalva a un pueblo desarmado; oficiales de la fuerza armada nacional al servicio oligarcas y transnacionales. Fue pasando el tiempo y tras una presión el General en jefe Lucas Rincón anunció algo que dejó al país entero estupefacto: “se le pidió la renuncia al ciudadano Presidente de la República y el mismo aceptó”; estas palabras llenaron aun mas de confusión a un pueblo oprimido y salvajemente reprimido por la policía, Guardia Nacional y militares afectos a la oposición que forjaban ese vil golpe de Estado, y el presidente Hugo Chávez era puesto preso y llevado quien sabe a donde; recuerdo que mi suegra y mi esposa, incluso mi madre, lloraron, y con ellas un pueblo entero que veía como se esfumaban sus esperanza de justicia social y paz, pero yo no perdí la esperanza y les dije a mi familia: “el comandante Chávez va a volver”.
Pasadas algunas horas, un grupo golpista, luego de hacer desastres en el palacio de Miraflores y botar a la basura un cuadro del padre de la patria Simón Bolívar, se reunieron en un salón y el señor Pedro Carmona Estanga se autoproclamó Presidente de la República, y anulaba la autoridad de Diputados, jueces, fiscales, gobernadores, alcaldes, etc, siendo Carmona la única y omnipotente autoridad del país, y muchos golpistas que tenían cargos en el país, lo ponían a la orden para facilitarle el juego a Carmona, como en el caso de el aquel entonces Diputado Julio Borges. La ira estallo en el pueblo y salió a la calle a recuperar a su comandante, y desde el mismo palacio de Miraflores, pueblo y Guardia de honor expulsaron a los golpistas que corrían como cucarachas tratando de escapar del sheltoff, así veíamos corriendo descalza con los zapatos en mano a Patricia Poleo y muchos mas; en la 42 brigada de paracaidistas de Maracay, un mar de pueblo se apostó en las puertas a exigir la liberación y restitución de Chávez en el poder,( entre ellas mi esposa y mi suegra, y donde me robaron mi amada bandera tricolor) y el General Baduel lo presento luego de un rescate desde Turiamo en costas Aragüeñas, y fue llevado a Caracas donde retomó su cargo como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela; el pueblo recobraba la dignidad de su líder y sus esperanzas y fe, mientras los golpistas corrían lejos del país donde países hermanos les concedieron asilo Político. Después de un gran mensaje a la nación, El presidente Chávez pidió PAZ, y mi profecía se hacía realidad: el comandante Chávez volvió.
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